Ciencia y salud

Científico de Harvard conectan los puntos en la evolución de las aletas a las extremidades en los humanos

Hace unos 400 millones de años, los vertebrados comenzaron a arrastrarse desde los mares hacia la tierra. La semana pasada, gracias a una técnica de análisis matemático de vanguardia, un equipo de investigación descubrió cómo una etapa crucial en la evolución hizo que ese avance fuera posible. Publicado en Science Advances, el documento descifra información crucial sobre cómo las aletas de esas criaturas marinas se convirtieron en las extremidades especializadas que hicieron posible la vida en tierra firme.

«Todos los animales que tienen extremidades (tetrápodos) surgieron de peces con aletas que vivían en el agua», explicó Stephanie E. Pierce, profesora asociada de biología organísmica y evolutiva y paleontóloga de vertebrados en el Museo de Zoología de Harvard (MCZ). Sin embargo, uno de los grandes enigmas es, ¿cómo sucedió esto?

En colaboración con los autores principales Borja Esteve-Altava y John Hutchinson en el Royal Veterinary College de Londres, Pierce y sus colegas presentaron una nueva investigación que puede explicar cómo sucedió este acontecimiento en el transcurso de millones de años.

A medida que los tetrápodos evolucionaron, las estructuras de las extremidades se hicieron más simples y más modulares. En otras palabras, los huesos de las aletas tienden a estar ampliamente interconectados en muchas direcciones, y los huesos de las extremidades se encuentran unidos de extremo a extremo como una cuerda, expresó Pierce.

Esta modularización pudo haber permitido aumentar la especialización. En los humanos, por ejemplo, explicaría el desarrollo del pulgar oponible, mientras que una especialización diferente de la misma unidad modular, los dedos, en un murciélago evolucionó hacia los huesos largos y ligeros de un ala.

Para las criaturas que emergieron de un entorno relativamente libre de gravedad a un paisaje al aire libre más variado y complejo, tal flexibilidad anatómica sería vital. «La forma en que se ensamblan las estructuras de las extremidades, probablemente permitió que los tetrápodos se adapten a todos los nichos terrestres nuevos e inexplorados una vez que salieron del agua y se adentraran en tierra firme», dijo Pierce.

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